Cantidad de veces los clientes nos sorprenden y nos dan mucho que pensar. Cosas que das por normales o nombres que dominas, de repente son puestas en duda por los clientes y en muchos casos, a costa de esto, tenemos pasado muchos gratos momentos en la tienda, por no decir que nos hemos echado unas buenas risas con algún cliente al pedir un artículo con un nombre extraño.

Supongo que sabéis que a estos cestones altos (normalmente para ropa sucia o juguetes) de mimbre o paja se les llama “pongotodo”. Es una palabra que lo explica muy bien. En cuanto oyes pongotodo te imaginas algún tipo de recipiente en el que puedes guardar muchas cosas y que tú decides lo que guardas (como si te cabe un muerto).

Pues bien, el otro día una clienta entró en Otracosa pidiéndonos “metomuchos”. En un principio le hicimos repetir la palabra para ver si era cosa nuestra y no entendíamos bien lo que estábamos oyendo. Pero a la tercera o cuarta vez que lo repitió no nos quedó duda de que habíamos oído bien. La buena de la mujer quería ver los “metomuchos” que teníamos.

Claro, no están los tiempos para decir que no tienes sin saber tan siquiera si tienes o no ese artículo. Y basta que quieras caer en la cuenta, para que el cerebro se te líe y no acabes de entender qué demonios es un “metomucho”. Bueno, resumiendo, al final aclaramos la cuestión pero con la clienta un tanto enfadada porque nosotros les llamábamos “pongotodos” y ella según nos decía no ponía todo sino que metía muchas cosas y no era lo mismo ponerlo todo que meter mucho, lo cual es absolutamente obvio.

Bueno, tengo que confesaros que, al final,  entre risas y risas con la clienta, mis ojos estaban a cuadros porque lo de poner y meter todo y mucho no me quedó  muy claro.

De todas maneras, estas fotos que veis son las de los últimos modelos que nos han llegado, e incluimos también cestas más pequeñas, que podríamos llamar pongotoditos.

En directo son más bonitos: venid a verlos.