Los cómics ya no son lo que eran. Ahora se leen en el iPad, pero antes… ¡ah, antes!

Los cómics surgieron a gran escala a principios del siglo XX, con la expansión de la prensa escrita y las revistas tanto en Estados Unidos como en Europa. Su edad de oro tuvo lugar en los años cincuenta y sesenta, pero en España desde los años veinte hubo excelentes cómics.

Al margen de los cómics de aventuras, como el Capitán Trueno, Jabato y otros, el precursor de todos y el principal fue el TBO, cuyo nombre dio lugar a la palabra genérica tebeo, que me parece un estupendo sustituto para decir cómic.

Los que seáis tan viejos para haberlo leído de pequeños os acordaréis de La Familia Ulises, Josechu el Vasco, los inventos del Profesor Franz de Copenhague, y no sigo porque me pongo nostálgico, y la nostalgia… ya no es lo que era.

En los 70 el cómic americano estaba de moda en España, y había muchas ediciones, de superhéroes y ciencia ficción especialmente. Había quioscos que se dedicaban al alquiler de tebeos: no comprabas el número, sino que por una mínima cantidad te llevabas el tebeo a casa y lo cambiabas al día siguiente.

Precisamente a cuenta de esto viene este post. Porque estos cuadros que hemos recibido en Otracosa reflejan de una manera asombrosa el esplendor del cómic de ciencia ficción americano de los 50: portadas de revistas con un despliegue de ilustraciones y de imaginación sencillamente apabullante.

Fijaos en los detalles: se trata de una colección de fugaces obras maestras de quiosco reunidas en un cuadro de gran formato. Cuadricómics, los podríamos llamar. Imprescindible para los amantes de los tebeos.

Ahí queda una galería. También incluimos un cuadro con la misma filosofía, pero con motivos japoneses. Que os guste.

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