-¿Sabes? En ocasiones veo cestas.
-Querrás decir “en ocasiones veo muertos…”, como el niño de El Sexto Sentido, el pobre, que no veía más que fiambres. Y para un vivo con el que hablaba, resulta que también estaba muerto, el hombre…
-¿Cómo? ¿Un vivo que estaba muerto?
-Nada; ya veo que no has visto la película. Así que no te cuento más, porque si te digo que Bruce Willis está muerto te la destripo. ¡Huy! se me ha escapao.
-Bueno: déjate de películas y niños muertos, y vamos al grano: en ocasiones veo cestas…

Cestas de todo tipo. Cestas en las que nada queda sin ordenar. Cajas en las que tus objetos parecerán más bonitos, más grandes, más lindos.

Cestas para conjuntar con los tejidos y colores de tu dormitorio, de las habitaciones de los niños, del salón, de la cocina, incluso del trastero, y si me apuras, del garaje.

Cestas tan bonitas que utilizarás incluso para guardar otras cestas.

Cestas y cajas grandes, cestas y cajas pequeñas, cestas redondas, cestas cuadradas, cestas altas, cestas bajas.

Cestas de ganchillo, de mimbre, de tela, de rafia, con asa de metal o con asa de cuero, azules, rojas, verdes y amarillas…

En ocasiones veo cestas.

Venid a verlas vosotros también.