Nos ha crecido un bosque en la tienda. ¿Sabéis de qué? No, de árboles de Navidad todavía no, aunque pronto los veréis… que ya toca.

Tampoco se trata de Vicente del Bosque, que ya está crecidito, el hombre, ¡si hasta tiene bigote y todo!

Tampoco es un bosque de bonsáis, que de tan pequeñito no se vería. Bosque de cactus sí tenemos, pero de ese ya os hablamos.

Íbamos a plantar uno de secuoyas, pero había un ligero problema de espacio: teníamos que salir nosotros para poner un sólo árbol.

¿Pues de qué, entonces?

¡De jarrones, nos ha salido el bosque! De jarrones.

Y no sé si será porque en los bosques hay setas, pero al ver el montaje me parece que nuestro fotógrafo se debe haber tomado algunas al hacer la edición, porque esto está más psicodélico que una peli de James Bond de los setenta.

En cualquier caso podréis admirar la originalidad de los jarrones, en dos colores, tres tamaños y con su paragüero a juego.

Son de metal y tienen la comodidad de abrirse por abajo para colocar piedras de contrapeso, espuma para pinchar flores o ramas, o lo que le quieras poner.

¡No te quedes sin llenar ese rinconcito vacío de tu casa!