Nuestros escaparatistas no paran de discurrir. Cada día se estrujan las meninges para ofrecer lo mejor de nuestras tiendas al público, porque ya se sabe que un escaparate es el espejo del alma de un negocio.

Y esta combinación verde y naranja es la penúltima muestra.

He aquí dos colores bien avenidos. Sí, se llevan bien, como la pasta y el tomate, el yin y el yang, Pixie y Dixie, el Gordo y el Flaco, el lápiz y el papel, la ceniza y el cenicero, el vino barato y la gaseosa, la llanta y el neumático, el existencialismo y la Vieja’l Visillo…

Claro que también discuten a veces, como Tom y Jerry, el Barça y el Madrid, Merkel y Sarkozy, el extintor y las llamas, el Capitán Trueno y los malos, los cerdos y San Martín, el lápiz y la goma de borrar, el vino bueno y la gaseosa… pero en fin, nada que no tenga arreglo. Luego se reconcilian y tan amigos otra vez.

Aquí les vemos en sociedad, en forma de muebles auxiliares, cubos metálicos, relojes, tazas e infinidad de artículos de hogar y menaje. Para formar la combinación que quieras, como quieras.