Cuando advertimos en nuestras estanterías este nuevo modelo de teléfono no pudimos reprimir la tentación de hablar un poco con él.

-Un poco deslenguado, te vemos, ¿no?
-Bueno: si ya empezamos faltando…
-Vale, vale, tienes razón. Pero reconoce que así, con esa pinta, con ese peazo lengua me lo pones a huevo. Es que no te cortas nada, dicho sea de paso.
-Ya. Se ve que hay mucha envidia. Como tengo don de lenguas y no paro de hablar…
-Claro. ¿Cómo no vas a parar de hablar si eres un teléfono? Para eso te pagan.
-Me parece que lo que tú quieres es que te pase la lengua por la oreja, pero te vas a quedar con las ganas. Eso es sólo para nuestros clientes.
-Ya. Y otra preguntita, y no es por molestar; ¿tú eres más de los Beatles, o de los Rolling Stones?

No contestó, pero me echó una mirada que para que os cuento… En fin; lo mejor será que vengáis a verlo.