Si te pusieran una venda en los ojos y, paseando por nuestras tiendas, te quitaran el pañuelo de lo ojos de vez en cuando, en momentos aleatorios, pasaría esto:

De repente te tropezarías (en sentido figurado, ¿eh?, no me lo vayas a romper) con un precioso juego portavelas con pupurri de flores, perfecto como regalo o para llenar un hueco en tu cómoda favorita.

En cuanto dieras la vuelta te encontrarías con un paragüero de madera hexagonal, elegante y originalísimo, que pega con cualquier decoración.

Al soltarte la venda otra vez verías una caracola de cristal tipo cuerno de la abundancia, exquisitamente decorada con arena y piedras, y en el paso siguiente repararías en unos magníficos jarrones turquesa de calidad superior… y a continuacion en ese otro jarrón blanco, alto y cuadrado y que se vería divino en tu recibidor.

Pero en el siguiente destape te entraría por esa pupila una preciosa y esbelta figura africana; y aun no habrías acabado de apreciarla cuando ya te estarías fijando en aquél soporte, también con figura africana, para nuestros collares, pendientes y pulseras, y entonces te fijas en…

Bueno. Ya vale por hoy, que se nos acaba el espacio y hay que ir poco a poco. Otro día más, que hay mucho y bueno.

En fin, es que así son los paseos por 100×100. Nuestras clientas ya lo saben, y por eso pasan tanto tiempo aquí. A las que no podéis venir, os dejamos un paseo virtual, que para eso está internet.