Hay productos que no dejan indiferentes a nadie. Y estos portafotos que os mostramos hoy pertenecen a esa categoría.

De que gozan del favor del cliente (que es, al fin y al cabo, lo que importa) lo dice el hecho de que cada vez que nos llega una remesa nos dura muy poco.

Son blancos, repujados, con ornamentos florales estilo rococó. A buen seguro que habrían hecho las delicias del decorador de la habitación de María Antonieta.

Hasta una foto de su cabecita cortada habría quedado divina de la muerte en uno de estos portafotos, pero en aquella época el Sr. Daguerre aun era pequeñito y los únicos retratos que había eran de óleo…

Sus detractores dicen que son kitsch (qué difícil de escribir, la palabrita, por cierto) y tal. Seguramente tendrán razón, pero el hecho es que a mí me encantan. ¿Y a vosotras?

Los tenéis sencillo, doble o múltiple para cinco fotos.

¡Ah! y no son los únicos portafotos glamourosos que tenemos. Estos días os postearemos más. Estar atentos.

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