Sin duda, los cuchillos de cerámica han sido una de las revoluciones de la cocina actual. Pertenece a ese tipo de cosas de las que puedes prescindir hasta la primera vez que las usas, pero que, en cuanto las has probado, ya no puedes vivir sin ellas. Como el smartphone, por ejemplo, o internet, o mojar pan. ¿Te imaginas la vida sin todo eso? ¡Qué horrible!

Pues eso le ocurre a los cuchillos de cerámica. Sólo un inconveniente tienen frente a los cuchillos de cocina convencionales: si se caen se rompen. Así que procura no tirarlos al suelo. A partir de ahí todo son ventajas: son bonitos (aquí te los presentamos blanco y negro, pero hay más colores), no hay que afilarlos nunca, y cortan… cortan… ¡cómo cortan! Cortes perfectos, a la primera, casi sin esfuerzo: parece casi mágico. Sólo hay que tener cuidado con los dedos (te lo digo, ¡ay! por experiencia).

Vienen con una funda, my oportuna para evitar cortes intempestivos, y en varios tamaños. Te lo avisamos: si los pruebas no cambiarás nunca de cuchillo.

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