Sí; ya sabéis a estas alturas que cuando nos ponemos a dar la lata, la damos, y bien… Si ya me lo decía mi abuela. “¡Anda, no des la lata!” Y yo, obediente dejaba de darla… durante cinco minutos.

Con estas latas que os proponemos, no sólo podréis guardar las galletas, cereales, y demás parafernalia desayunera: es que además las podréis dejar a la vista y os quedará la cocina chula, chula.

Y todo el mundo querrá que les deis la lata. Así que aprovechar.