-Cari, ¿cuándo nos hacemos el chalet?
-¿El chaleeeeequéee? Pero churri, ¿tú qué te has tomado? Lo digo porque yo quiero lo mismo que tú…
-Que lo digo en serio, cariño, que es que lo necesito, de verdad, no es un caprichito como cuando me compré aquel bolso tan bonito…
-Ya, el bolso del otro día, el que hacía el número 63, creo.
-¡Ay, cómo eres! Sólo era el 59. Además, lo usé dos veces. Y sí, reconozco que era un capricho, pero es que esto del chalet es otra cosa: es una necesidad, perentoria y vital, que me nace de las entrañas, me crece, se desarrolla, me atrapa, me ahoga, me subyuga, se retuerce dentro de mí hasta hacerme enloquecer… ¡Ah! y tiene que tener cuatro cuartos de baño.
-¡Cuatro cuartos de baño! Matilde hija: me estás preocupando.
-Claro: ¿cómo si no voy a colocar todas las combinaciones de baño que he visto en Otracosa? Es que tú no has visto qué muebles auxiliares, qué estanterías, qué toallas, qué juegos de tocador, cuántos colores y qué variedad de formas y estilos… Para ponerlo todo necesito cuatro cuartos de baño, cari, ¿verdad que te das cuenta?
-Hay que reconocer que dicho así, tienes razón, Matilde. Pues nada, ahora mismo voy al banco a pedir para la hipoteca. Y ya puestos, el chalet lo haremos con habitación para mesa de billar, y garaje doble, y…

… y cuando despertó, el chalet ya no estaba allí.

¡Pero nosotros sí! Haz como Matilde y deja de soñar: ven a latiendawapa y empápate de nuestras combinaciones de baño. O si no, mira a ver qué encuentras en la tienda web.