No me digas que no. Empiezas a cocinar, y pones el libro de recetas en el mármol. Sí, en una esquinita, pero de repente, ¡zás! la mancha de grasa. Y luego la cuchara con el pringue encima. Y luego el pegote con la bechamel, que te cae justo en los ingredientes, y donde pone 2 huevos te hace leer 12, y ya tienes la receta fastidiada.

¡Una solución, quiero!

Pues aquí la tienes. Un atril con tamaño suficiente para la enciclopedia de cocina de tu bisabuela, con dos cadenitas muy útiles para evitar que se te marchen las páginas, y, lo mejor de todo es que cuando no lo necesitas se pliega y se guarda en cualquier sitio. Claro que es tan bonito que querrás que se vea…

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