-Hola, cariño.
-Mmmmmsbrrs.
-…
-¿Pero qué haces, tonto?
-¿Tú qué crees, churri?
-¡Huy! que me haces cosquillas.
-Pues esto no es nada…
-Oig… cómo eres.
-Como una bestia salvaje…
-Sí, cari, pero… ahora no.
-¿Einss..?
-¿Es que no ves lo relajada que estoy?
-Pues por eso mismo…
-¡Ay cómo sois! Nunca os dais cuenta de nada.
-¿Mande?
-Claro, tonto. ¿Es que no ves, ahí en la pared, esa bicicleta, ese estanque, esas flores, con esa paz que irradian, con esa calma magnificencia con la que impregnan cada rincón del alma de quien las contempla, con esa inaprensible serenidad que transmiten, como si te hablaran quedamente, susurrantemente…
-Ehhhh… pues ahora que lo dices, sí, sí que lo veo. Pero mira, estoy pensando que, para verlo aun mejor, me voy abajo a tomar una cerveza, a ver si se te pasa.
-¿Lo veis cómo sois? Pero no vuelvas tarde, cari, que no voy a estar relajada toda la noche…