Qué ya no sé lo que me digo. No sé si para freír un huevo tengo que coger el reloj, o si para ver la hora tengo que buscar en la sartén. Y luego pasan cosas como éstas:

-Cariño, ¿qué hora es?
-No lo sé, no tengo la sartén a mano.
-Bueno, pues voy a freírme unos huevos.
-Vale, pero mira que el reloj está en el lavaplatos.

En fin, un lío. Lo que es seguro es que si le pones a tu cocina este reloj-sartén-huevo-frito darás la nota. Y para que te combine con todo, viene en tres colores: naranja, rojo y verde. El huevo no, ¿eh? que el huevo siempre es blanco, no nos vayamos a liar…

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