-Verá Doctor, es que a veces tengo calor.
-Ya. ¡Qué raro, estando como estamos en julio a 30 grados!
-Pero es que a veces enciendo el ordenador portátil.
-Pues claro, como todo el mundo. ¿Si no como iba a ver el blog de latiendawapa? Pues para eso no tengo receta.
-Pero es que a veces el ordenador me da calor en las rodillas y en los muslos.
-Vale. No siga subiendo, por si acaso. ¿Y qué quiere que le haga? ¿No pretenderá que vaya yo a abanicarle, por ejemplo?
-¡No…! Aunque ahora que lo dice… no estaría mal. ¿Me cobraría mucho?
-¡¡…!!
-Bueno, no se me mosquee, que tampoco es para tanto. Pero es que sufro mucho, doctor, de verdad. Recéteme algo, aunque sea con copago, porfa se lo pido.
-Bueno, está bien. Le voy a recetar para después de la cena, cuando se aberronche en el sofá con el ordenata, una bandejita portátil acolchada de latiendawapa. Puede ser con o sin luz. Me la toma una vez al día, y si hace falta repetir la dosis no hay problema, porque no hay efectos secundarios. ¡Ah! también la puede usar en la cama, para el desayuno o lo que quiera, porque le nivela lo que ponga encima con su acolchadito.
-¡Ah! muchas gracias, Doctor. ¡Qué alivio!
-De nada. Son 150.
-¿150? ¿La bandeja?
-¡No, hombre, no! La bandeja es muy baratita. 150 son mis honorarios.
-¡…! ¿Sabe, doctor, que ya me he quedado helado?