Estábamos tratando de describiros esta alfombra, y no éramos capaces. Y como además había que buscarle nombre, hemos matado dos pájaros de un tiro: la hemos llamado la alfombra indescriptible. Bautizada queda.

Los maledicentes, que haberlos haylos, dicen que parece salida de los sueños de un descenciente del Dr. Frankenstein; alguna otra mala lengua afirma que parece una oruga gigante disecada.

Pero ¡qué sabrán ellos! Lo cierto es que nadie habría tenido la inspiración de juntar tanta creatividad, tantos contrastes, tantas texturas y tantos colores en un espacio tan reducido… y que funcionen.

Ni Andy Warhol el día que hizo los retratos de colorines de Marilyn; ni el mismísimo Picasso en su etapa azul,verde o amarilla; ni siquiera el diseñador del plató de Sálvame… nadie alcanza la altura de nuestro artista anónimo.

Es una serie limitada, que se hace únicamente en medidas 50×80.

Y si no te gusta en el suelo, siempre puedes ponerle un marco y colgarla de las paredes.