A ver: el mundo es redondo, ¿no? Y las paellas. ¿O has visto alguna vez una paella cuadrada? Sólo de pensarlo quita el apetito. Y las ruedas de las bicicletas, las mesas camilla y las monedas de euro también son redondas.

Y cuando algo sale bien decimos que salió redondo. Y los flanes son redondos, y los gordos de Botero y los donuts y la barriga de Homer Simpson y los discos de vinilo y las pupilas y las pelotas de ping-pong y las naranjas, y los plátanos…

—Oye, que los plátanos no son redondos.
—Es que yo digo cortados en rodajas.
—Ya. Eso es como decir pulpo como animal de compañia.
—Pues por eso. Como el plátano es mío, lo corto como quiero. Y si no, no juego.

En fin. Dejamos este diálogo de besugos para centrarnos en lo nuestro: que las alfombras de bambú se han rebelado y también quieren ser redondas. Se han juntado y les hemos oido manifestarse ruidosamente y con pancartas, gritando lemas como: ¡Abajo la tiranía de la cuadradez! ¡Viva la redondicidad! ¡Queremos que se nos permita expresar nuestra circularidad! ¡Viva 2πr y 3,1416! ¡Lo redondo es bello! y ¡Nos resbalan los ángulos!

Y como nosotros las apoyamos, aquí os dejamos un reportaje para hacerles los honores. Próximamente estarán disponibles ya están disponibles en la tienda web.