No. No es que Micky Mouse se haya comprado una alfombra para su palacio de dibujos animados, ni que Súper Ratón haya cambiado su capa por una alfombra persa.

Se trata de algo más grave: que tu actual alfombrilla de ratón puede estar seriamente demodé. Out of fashion. Que no es cool, que no mola. Que está obsoleta, anticuada, extinguida, jurásica, pasada de moda. Que lo sepas.

Porque ahora los ratones son electrónicos. Ya no comen queso: se alimentan de google. Tienen blutúz, botones y una ruedita. Y son exigentes, ya no les vale cualquier alfombrilla. Ahora quieren Alfombras, así, con mayúsculas, y aun encima, persas. Y con flecos.

Y claro, aquí estamos nosotros para complacerles. Para que los ratones estén como marqueses. Sólo les falta la butaca de orejas y el wiskycito.

—¡Odio a muerte a loh roedoreh…!

¡Tú a callar, gato Jinks!