Veréis, niños (y mayores).

Hace mucho, mucho tiempo, en Limonlandia los limones vivían felices y comían… no, no comían perdices. Comían calamares (con limón, claro) y bebían cola con ginebra.

Exprimidor de limones manual de siliconaSu vida transcurría plácida y tranquila, aunque tenían el carácter un poco ácido, todo hay que decirlo. Hasta que un día… ¡ta-chán! el terror se adueñó de Limonlandia. Corrieron rumores de que un malvado y blandito ser amarillo perseguía a los limones para sacarles hasta la última gota de jugo.

—¿Como el Ministerio de Hacienda?
—Como el Ministerio de Hacienda no: aun peor.
—¡¡Ahhhhh…!!

El pánico se extendió. Los limones pequeñitos dejaron de jugar en la calle, los mayores se avinagraron, y hasta algunos Exprimidor de limones manual de siliconacambiaron su color amarillo por el azul marino en un intento de camuflarse. De vez en cuando desaparecía alguno, y sólo se encontraban las pepitas y algunas gotas de zumo amarillo.

Nosotros no podíamos permanecer indiferentes ante el limonicidio, así que hicimos una redada y ¡zas! capturamos al malvado ser y a sus secuaces. Aquí os dejamos unas fotos de la ficha policial, de frente, de culo (con perdón) y en grupo.

Ahora están a buen recaudo en nuestras tiendas, para que puedas hacerte en casa unas limonadas de aupa fácilmente y sin esfuerzo, sólo apretando la mano. Son de silicona y te convierte un limón en zumo en menos tiempo del que necesita el Gobierno en hacer un nuevo recorte.

Y recuerda: así protegemos a los limones de Limonlandia. No nos des las gracias, es que somos así.Exprimidor de limones manual de silicona