Una vez Charles de Gaulle, el presidente francés de mediados del siglo pasado, se quejaba diciendo “¿cómo se va a gobernar un país con 300 clases de quesos?”

Algo parecido nos pasa a nosotros en España. ¿Cómo se va a gobernar un país en el que cada uno toma el café de distinta forma? Cuántas veces compadezco a los camareros que tienen que tomar la nota de una mesa grande, más o menos como sigue:
—Para mí cortado con leche fría.
—Pues para mí sólo largo.Bandejas de desayuno
—Para mí un manchado.
—Yo lo quiero con leche corto de café y sacarina.
—Y yo descafeinado de máquina con dos azucarillos.
—A mí largo de café y en taza grande.
—Yo cargado y con gotas.
—Y para mí un americano en taza de cristal.

Sin embargo, en cualquier otro país la comanda de la misma mesa sería:
—¡Ocho cafés!
Y punto. Pero qué queréis que os diga. Yo prefiero lo nuestro, y que viva la diversidad. Y así el gobierno ya tiene disculpa para todos sus males.

Sea como sea, lo que queríamos deciros es que cuando toméis el café en casa, ya sea sólo o en compañia, largo o corto, descafeinado o fuerte, de calcetín o de máquina de cápsulas, con prisa o relajados, utilizéis estas bandejas de latiendawapa. Son tan reales que casi huelen. Y vuestro desayuno o cena sabrá mejor.