Hace poco que esta jarra lechera de vaca, o vaca lechera, que tanto dá, está en nuestro catálogo. Como la hemos pillado sola hemos aprovechado para entrevistarla.

—Buenos días, señora vaca lechera, o lechera vaca. La vemos muy blanca.
—Múuuuuu…
—Bueno: si no habla que se le entienda, no hacemos nada.
Jarra lechera—Múuuu… quiero decir que estoy blanca, porque soy la leche.
—Sí, claro, es la leche porque es una vaca. Pero me refiero a que no le vemos las manchas negras de las vacas normales.
—¡Es que yo no soy una vaca normal! Tengo un currículum sin mancha, inmaculado, desde que era ternera. Por eso soy blanca, pura y virginal…
—Bueno, tampoco quería meterme en intimidades, la verdad…
—Pues da igual. Ya lo he dicho. ¿No te dije que soy la leche?
—Claro. Por cierto, ¿por qué echa la leche por la boca en lugar de por las ubres, dispensando, si no es impertinencia?
—Pues mira, sí que es impertinencia, pero ya te he dicho que no soy una vaca normal… ¿o es que a ti te gustaría que te cortaran el café directamente de la ubre?
Vaca de cerámica para leche—No, si visto así, tiene razón, la verdad. Mejor por la boca. ¿Y no le molesta que la cojan por el rabo?
—¡Anda la pregunta! ¿Y a tí, majo?
—Estooo… eeehh… bueno, pues si eso ya vamos acabando la entrevista. Muchas gracias, señora jarra lechera de vaca.

Sí; mejor vamos a cortar aquí esta surrealista conversación porque este es un blog para todos los públicos y esto se estaba poniendo como Telecinco en horario infantil: un poco subidito de más.

Pero ya lo sabéis: si necesitáis una jarra lechera de vaca o una vaca lechera, que tanto dá, aquí la tenéis. Es que esta vaca es la leche.

—¡Múuuuuu…!Lechera Vaca de cerámica