El tiempo me tiene frito. Es paradójico: por un lado nunca tenemos suficiente, pero por otro dicen que es infinito. ¿En qué quedamos? Lo que si parece cierto es que existe desde el comienzo de los tiempos, que viene siendo un rato antes de que naciera Mercedes Milá.

Reloj de sarténClaro que, como decía Woody Allen, la eternidad lo que tiene es que cansa. Sobre todo hacia el final.

También dicen que el tiempo es oro, pero ¿a que nunca habéis visto una tienda de estas pintadas de amarillo que diga “Compro tiempo”? Otra paradoja espacio-temporal.

Pero aun hay más paradojas. Einstein, por ejemplo, dijo, y con razón, que el tiempo era relativo. Se dio cuenta de que el tiempo no pasa igual cuando faltan cinco minutos para que acabe el partido y tu equipo va ganando uno a cero que cuando va perdiendo. De ahí la teoría de la relatividad.

En resumen: como el tiempo me tiene frito, he decidido tomarme la venganza. De hecho, pensaréis que esto que veis aquí parece un reloj de cocina con forma de sartén: pues no. Es un medio para vengarme del tiempo, que me tiene frito.

Ahora le frío yo. ¡Toma ya!Reloj sarténReloj de cocinaReverso del reloj

Ya lo tenéis en la tienda.