Esta es la historia de un pajarito que sabía leer. Llegó volando un día ¡flap, flap! y se posó en el atril de libros de la cocina. Le gustaba hojear y curiosear entre las páginas y aprender recetas de cocina, así que se quedó.

Hasta que un día… ¡pobre! vaya susto se llevó. Era una receta de codornices al horno. Siguió buscando, pero la siguiente era de perdiz asada. Después, pollo al chilindrón. Atril rústico para librosY luego, pajaritos fritos. Llevó tal disgusto que desde ese día sólo lee recetas de helados y se pasa los ratos muertos jugando al Angry Birds.

Pero cumple con su función, que es decorar este precioso atril para libros de cocina de estilo rústico. Bueno, decimos para libros de cocina pero si le pones la enciclopedia Larousse, por ejemplo, también vale: para eso viene con una grande y sólida plataforma metálica que aguantará hasta el Reglamento del Código Tributario, comentado, en cinco tomos.

Es otra de las cosas chulas que estamos poniendo estos días en latiendawapa. La puedes ver apuntando y pinchando con la flechita en estas letras.

Si compras este atril, sólo te pedimos una cosa: cuando hagas una receta de codornices, no seas mala. Tápale los ojos al pajarito.Atril de libros de cocina