A ver, responde con sinceridad: ¿cuántos zapatos tienes?

  1. Un par para el invierno y otro para el verano.
  2. 627 pares, sin contar las alpargatas.
  3. No lo sé; la última vez que los conté se me hizo de noche.
  4. Si te lo digo mi marido me mata.

Si has elegido la opción 1, no te preocupes: estás a un paso de alcanzar el cuarto estadio de meditación transcendental marca Acme y pronto recibirás una invitación para incorporarte a un monasterio en el Tíbet, donde no te harán falta zapatos.

Pero si has elegido las opciones 2, 3 ó 4, enhorabuena: tenemos la solución a tus problemas, empezando por el almacenamiento y acabando por el cargo de conciencia.

Mueble auxiliar para zapatosPara el almacenamiento, aquí te presentamos estos fantásticos armarios zapateros portátiles de varios colores. Se montan como un mecano, sin tornillos, con un sencillo martillo de goma, como el que usas para darle a tu marido en la cabeza cuando llega tarde. Y cabe un mundo de zapatos y zapatillas: tienen cinco estantes en los que apilarlas en fila de a uno, de dos y hasta de tres.

Y si piensas que estos armarios son más aburridos que un solo de batería, su funda viene en cuatro colores para que lo combines de todas las formas posibles. Tienes toda la información en la tienda.

Respecto al cargo de conciencia, recónozcámoslo: cada vez que nos compramos zapatos nuevos nos sentimos culpables. Porque nos hemos comprado el par número 100 cuando los otros 99 están como nuevos. Pero hay una buena razón para que no te sientas culpable: los gatitos.

Verás: los dueños de fábricas de zapatos tienen gatitos. Si no compramos zapatos, los dueños no podrán dar de comer a sus gatitos. Y entonces un montón de gatitos peludos empezarán a maullar por que tienen hambre. Y eso no puede ser.

Así, que la próxima vez que te compres zapatos, piensa que no lo haces por tí.

Lo haces por los gatitos.