Veréis, amigos:

En latiendawapa hay un país llamado Siliconalandia. Es un país muy bonito y lleno de colores, o mejor dicho, lleno de tres exactamente: verde, lila y rojo. Sus habitantes son moldes y utensilios de silicona para repostería.

Son blanditos como un Teletubbie, flexibles como las promesas del gobierno y tan antiadherentes que los postres se les pegan menos que la inteligencia a Homer Simpson. Y… qué suerte tienen los condenados. Su vida transcurre entre postres, cakes, magdalenas y bizcochos. Moldes de silicona de colores

Reciben baños constantes de mantequilla, azúcar, caramelo y fruta confitada y habitan entre la dulzura de las cremas y la esponjosidad de la nata. Se les mima, se les lame, se les acaricia, se les unta, se les retuerce, se les pellizca, se les lava y vuelta a empezar una y otra vez.

Ya veis que su vida es el súmum del erotismo, pero es que es así como viven estos condenados. Hasta a veces se calientan en el horno, aunque, eso sí, luego les matan de frío en el congelador. Aunque les da igual porque lo aguantan todo: su cuerpo de silicona es tan inmune a las temperaturas como los niños a la frase “no toques nada”.

Y lo mejor: por más que coman no engordan. Siguen siendo flexibles y esbeltos toda la vida y su piel no pierde la tersura ni el brillo.

Así que lo he decidido: en mi próxima reencarnación quiero ser molde de silicona. ¿Vosotros no? Y mientras llega ese dichoso momento, podemos contentarnos con ver la gama de moldes y utensilios de silicona pinchando en estas letritas de colorines.

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