No queríamos terminar la serie de posts dedicados a los cupcakes, magdalenas y demás delicias gastronómicas sin dedicar una atención especial a este expositor todoterreno para repostería.

¿Sabéis esos saltimbanquis capaces de hacer malabarismos con una mano y tocar el saxofón con la otra mientras hacen un sudoku con la boca, mandan un guasáp con los dedos de los pies y de paso arreglan el déficit público, todo a la vez? ¿No?

Nosotros tampoco.

Pero si existieran, así sería nuestro expositor: el hombre orquesta. El pluriempleado. El más listo de la clase. El yerno perfecto… no, perdón, ese es Andrés Iniesta.

Expositor de reposteríaEl caso es que es tan versátil que más que un expositor parece un ecosistema. Es un canto a la biodiversidad y un ejemplo de multitarea (o polivalencia, como se decía en castellano antiguo, hace cinco años).

De hecho, para encontrar hoy en día algo más eficiente que nuestro expositor tienes que irte a Víctor Valdés.

Se trata de tres piezas fabricadas en material acrílico muy grueso con aspecto de cristal, pero sin su fragilidad, que se combinan de una manera ingeniosa permitiendo varias configuraciones. Fíjate en las fotos para ver algunos ejemplos.

Hay una base pedestal que puede hacer de bol, una bandeja inferior que hace de soporte o de bandeja compartimentada y una gran tapa que invertida hace una magnífica ensaladera. Y en medio, más combinaciones que el Euromillón.

Vale para pasteles, para ensaladas, para cocktails o sangrías, para aperitivos, para postres, pero por encima de todo para lo que vale es para que quedes como una reina delante de tus visitas. Palabra.

Pinchando aquí la podéis ver en la tienda.