¡Vaya susto! De repente nos han aparecido en las tiendas dos osos. Sí, osos de peluche, pero es que nosotros somos muy asustadizos. Y eran bien grandes, de 70 cms. de altura nada menos, de ahí lo del Oso Mayor. Dudábamos entre llamar al Servicio de Plagas o al National Geographic, pero en esto les oímos hablar, y prestamos atención…

—Me alegro de encontrarte —decía el oso blanco— ¿Qué tal el año, chaval?
—Pues nada, chico, como siempre —contestaba el oso pardo— lo típico, cazando salmones en el Canadá, luchando por el territorio y esas cosas. Y luego me bajé a Yellowstone a ver a mi primo Yogui y comer turistas. ¿Y tú?
—Pues yo, en el Polo, como ya no hay hielo y tal, me tuve que buscar la vida. Menos mal que di con una fábrica de peluches que estaban haciendo unos peluches de foca la mar de ricos. Me puse como el quico.
—¡Quién se niega…! es que van provocando.
—Lo que yo te diga.Peluches grandes
—Y ¿dónde vas a invernar este año?
—Pues había una cueva muy maja allí en el Canadá, pero al final me dije: con el frío que hace allí ¿por qué no me voy a hibernar a latiendawapa, que se está calentito y rodeado de cosas chulas? Pues aquí estoy, viendo si me arrellano entre las mantas esas tan chulas que tienen.
—Mmmm… pues estoy pensando que te voy a acompañar. Ponte aquí, así, a mi lado, para estar calentitos. ¿Sabes…? esto puede ser el comienzo de una gran amistad.
—Ya te digo.
—Y, oye, sólo por curiosidad… ¿dónde está la fábrica esa de peluches de foca?…

Pues como ocurrió os lo contamos, sin cambiar ni una coma, os lo juramos por Snoopy. Y ahora los tenéis, mientras no se agoten, en la tienda web.

Y si los compráis, por si acaso, retirar todos los peluches de foca que tengáis a la vista… avisados quedáis.