¡Ay quién fuera anguila! Nos escurriríamos de todas las formas posibles y no nos haría falta nuestro producto de hoy: estos fantásticos escurreplatos de cuerpo metálico y base plástica, que son uno de vuestros productos favoritos, y eso que no les habíamos dedicado mucho tiempo en el blog.

Así que hemos decidido dedicarles este post y además, estamos tan convencidos de su calidad, que les hemos sometido a una exigente batería de pruebas. Veamos los resultados:Escurreplatos lila

  1. En primer lugar aprovechamos las obras del asfaltado para ver si resistían el paso de una apisonadora. Y… mejor no os contamos el resultado, por si hay niños leyendo.
  2. Pero no nos dimos por vencidos y los metimos dentro del horno de una acería para comprobar la resistencia al calor. Desgraciadamente, al llegar a los 1000 grados ya los habíamos perdido de vista. Vaya. Otro contratiempo.
  3. Inasequibles al desaliento, tomamos un escurreplatos y lo arrojamos a la hora del recreo en el patio de un colegio lleno de angelitos de seis años. ¿El resultado? Estooo… ¿habéis visto esos documentales de marabuntas de hormigas que arrasan todo a su paso? Ejem…
  4. Pero nos quedaba el último recurso: les encargamos a los de Cazadores de Mitos que los metieran en alguna de esas explosiones que tanto les gustan… y nos mandaron por correo un cachito de lo que quedó de uno de ellos. RIP.

En fin, no siempre se gana. Así que ya lo veis: estos escurreplatos no son aptos para apisonadoras, altos hornos, explosiones ni patios de colegio.

Eso sí, en vuestra cocina quedará de muerte y escurrirá los platos mejor que nadie. Pinchando aquí podéis ir al departamento de la tienda en donde los podéis encontrar.