Os avisamos: éstos no son relojes de pared. Son relojes pared. Que no es lo mismo.

La única diferencia es un simple “de”, pero no es poca cosa. Por ejemplo: no es lo mismo estar de buenas que estar buena. Tampoco una función es lo mismo que una defunción, ni un sastre es igual que un desastre (a no ser que haga más larga una manga que la otra; entonces sí).Reloj de pared de vinilo

El caso es que como no hay “de”, eso significa que estos relojes son la pared: que se pegan a ella como el lápiz al papel, que se incrustan en lo vertical como las pasas a la empanada de bacalao y que acaban formando parte del paisaje, como el toro de Osborne, pero en tu casa.

Están formados por una pequeña maquinaria circular que se pega en la pared (con las agujas) a la que se añaden piezas autoadhesivas de vinilo y goma Eva para que vosotros mismos los peguéis en la pared realizando la colocación que más os guste.

Cada pequeña pieza, número o palabra es un adhesivo independiente. Los de vinilo son planos y los de goma eva en relieve. A la hora de colocarlos tenéis cierto margen para jugar con las distancias y con la posición de las figuras. Hasta cierto punto, claro, no vaya a ser que pongáis el ocho en el sitio del cinco y lleguéis tres horas tarde a trabajar.

Una vez montado, el conjunto mide entre 60 y 80 cms. de diámetro, dependiendo del modelo y de la composición. Y queda tan bonito que lo recomiendan nueve de cada diez dentistas entrevistados. Palabra.

Podéis ver los modelos disponibles en este enlace a la tienda.Vinilos de reloj