—¡Cari! ¡cariño! Hay un búho en la pared del dormitorio.
—Sí, cariño.
—Y hay otro en el sofá del salón.
—Sí, cariño.
—Y otros en el suelo, en la entrada.
—Sí, cariño.
—¿Y no sería mejor que llamáramos al Control de Plagas?
—No, al Control de Plagas no, no sea que te lleven a tí.
—Ja, muy graciosa.
—En serio, cari. Que no te enteras. Que el búho de la pared es un aplique decorativo metálico en tres dimensiones de latiendawapa.
—¡Ahí va… en 3D! ¿Y no tengo que ponerme gafas, como en el cine?
—No, hijo no. Es en relieve tradicional, con las tres dimensiones de toda la vida, las de Euclides, vamos, pero en búho, y metálico. Y los búhos del sofá son de la última serie de cojines patchwork de latiendawapa, que lo sepas.Aplique metálico para pared
—Pachwrgsdorf… ya lo pillo, ya.
—Sí… ¡ya veo cómo lo pillas! Y lo de la entrada es uno de los felpudos con búhos de latiendawapa.
—Aaah… vaya. Cuánto búho. Y, ¿en dónde dices que queda esa tienda?
—En internet, hombre, dónde va a ser. Si es que a veces tienes menos cabeza que mis búhos.
—Sí, pero ellos no te hacen cositas como lo que te hago yo cuando…
—¡Chst! Que hay niños leyendo. Luego si eso ya me haces unas cuantas cositas de esas.
—Vale, pero… ¿al búho no le importará? Es que parece que me está mirando.
—… ¡grsfsgxtzzz…! …

En fin… ya veis que los búhos se han puesto más de moda que hacerse un ‘selfie’. Ya hablamos hace poco de ellos, y creo que aun les queda cuerda para rato…

Ojalá que todas las plagas fueran como ésta.

¡Úh-uh! ¡úh-uh!