Ahora que se están poniendo de moda los relojes inteligentes o smartwatches, aquí os traemos al más inteligente de todos: nuestro reloj de arena o clepsidra. El reloj que tiene el cerebro de arena, como Torrente.

La palabra clepsidra definía en tiempos de los egipcios a los relojes rellenos de líquido (los llenaban zumo de manzana, de ahí el nombre) pero por extensión los relojes de arena han heredado ese nombre.Reloj de cristal y arena

Era un avance tecnológico impresionante, ya que a diferencia de los relojes de sol, que atrasan bastante cuando anochece, este funcionaba siempre. Y cuando había que darle la vuelta siempre tenías el esclavo a mano.

Hoy en día los relojes de arena siguen teniendo mucho en común con los relojes digitales y smartwatches: estos últimos tienen el procesador hecho de cuarzo y sílice… y de eso precisamente está hecha la arena. Es que la tecnología no avanza tanto como parece.

Aunque también hay diferencias. Nuestro protagonista de hoy no lleva pila, no lo puedes llevar en la muñeca, no pilla la wifi ni te lee el correo. Ni p*** falta que hace.

Por eso es el reloj más inteligente. Porque no necesita actualizar el software cada diez minutos, porque no se le acaba la batería a media tarde, porque no se cuelga, y porque no tienes síndrome de abstinencia si sales de casa sin él.

El simplemente se queda en la estantería, contando los granitos que caen, que es lo suyo, y cada quince minutos justos acaba su trabajo. Y listo para otra. Muy útil para esas cosas que haces que duran quince minutos como… bueno, ya sabes.

Es uno de los muchos detalles chulos de latiendawapa, que puedes ver, mientras no se acabe, aquí. ¡Huy, no! Aquí.Reloj de arena