Las alfombras para pasillo son uno de los elementos decorativos más incomprendidos de nuestros hogares. Y no debería ser así, ya que la unión de un pasillo con una alfombra es un encuentro muy feliz.

A lo largo de la historia de la Humanidad ha habido una extensa lista de encuentros felices. Por ejemplo, cuando Lord Carnarvon encontró a Tutankamon, cuando Harry encontró a Sally, cuando el Real Madrid encontró a Sergio Ramos o cuando Marco encontró a su madre.

Pero nada comparable al día en que los pasillos encontraron a las alfombras pasilleras.Alfombra de madera para pasillo

Hay que admitir que ser pasillo es una cosa muy difícil. Es como un actor secundario, de esos que salen en todas las pelis pero nadie sabe cómo se llaman. Porque la fama y los aplausos se los llevan los actores principales, es decir, los salones y las habitaciones.

En resumen, un pasillo viene siendo como los gases: una de esas cosas que todo el mundo tiene pero de la que nadie habla. A no ser que seas un esquimal y vivas en un iglú, en cuyo caso no los tienes. Pasillos, queremos decir.Alfombra pasillera gris

El pasillo, el lugar más transitado

Eso provoca que aunque el pasillo sea el lugar más transitado de la casa, muchas veces los descuidemos y permitamos que se conviertan en lugares desolados.

Hay algunos tan vacíos que para encontrar algo con menos contenido tienes que irte a la biblioteca de Belén Esteban. Y a otros solo les faltaría una de estas bolas hechas con ramas que el viento arrastra por el desierto en las películas del oeste.

Así que si tu pasillo está más triste que un árbol sin sombra y tú te encuentras en él más perdido que King Kong buscando novia, es hora de decir: ¡nunca más! Un pasillo es una cosa muy seria y su decoración es una prioridad para tener una casa armónica, completa y equilibrada.Alfombra de pasillo turquesa

si tu pasillo está más triste que un árbol sin sombra y tú te encuentras en él más perdido que King Kong buscando novia, es hora de decir: ¡nunca más!

Un pasillo requiere atención y cariño: empieza a dársela.

La primera es cuidando la iluminación y las paredes: estudiar los puntos de luz y elegir cuidadosamente la decoración de la pared es el primer paso para un pasillo bonito. Una vez hecho esto nos toca mirar al suelo, y aquí es cuando entran en juego las alfombras de pasillo.

Una alfombra pasillera da vida al pasillo, le aporta calidez, color, imaginación. Es como cuando le echas cebolla a la tortilla de patatas: parece poca cosa pero de repente todo cambia.

Si tu pasillo pudiera hablar… eh, bueno, en ese caso mejor llama a Iker Jiménez. No, en serio, si tu pasillo hablara, te contaría qué solo se siente y por qué una alfombra pasillera le acompaña y le hace más llevadera la vida.

Alfombra de bambú de pasilloUna alfombra te permite jugar con la luz, el color y hacer visualmente más ancho el pasillo al introducir una división longitudinal. Viene siendo el mismo efecto que hace que un jersey de rayas verticales nos adelgace mientras que uno de rayas horizontales nos engorde, al menos visualmente.

Y ahora te preguntarás ¿qué tipo de alfombra le conviene a mi pasillo?

Las alfombras vinílicas son una opción, ya que muchos modelos ofrecen medidas alargadas. También hay modelos de hilo, pero para un pasillo, tan transitado, y en el que queremos evitar tropezones y resbalones a toda costa, cuesta encontrar alfombras que se peguen al suelo.

La pasillera ideal, la alfombra de bambú de pasillo

Por eso es conveniente una alfombra más rígida, y si además de esto tenemos en cuenta la variedad de medidas y colores y su facilidad de limpieza y mantenimiento, nosotros lo tenemos claro: lo mejor son las alfombras pasilleras de bambú.

Cuentan con reverso antideslizante para evitar resbalones intempestivos (qué rayos significará intempestivo).

Son trotonas, resistentes y muy prácticas y cuando al cabo de muchos años necesiten reemplazo no te dolerá porque gastarás menos en ellas que una serpiente en zapatos.Alfombras de bambú pasilleras

La amplia gama de colores nos ayuda a elegir el ambiente adecuado. Por ejemplo, el tono natural es un color cálido que se siente fresco y auténtico. También tienes tonos más discretos y oscuros, como gris o nogal, que aportarán un sereno toque de elegancia.

Aunque si quieres subir varios grados el volumen puedes probar a animar tu pasillo con rojos o verdes pistacho: darle un chute de color y alegría al pasillo puede ser una apuesta ganadora. El negro puede ser una opción si tu decoración es toda blanca y tienes un pasillo corto y con mucha luz: así ganará en contraste.

En resumen: haz feliz a tu pasillo. ¡Dale una alfombra!Alfombra bambú verde