La doble utilidad en los muebles auxiliares y en las cosas de casa es una gran cosa, y por cierto no tan frecuente como debería. Y eso es así porque tanto las personas como las cosas tendemos a la especialización.

La especialización es una cosa muy buena porque hace que tengamos trescientos tipos de quesos en el supermercado, trescientas aplicaciones en el móvil que nunca usamos y que haya trescientas especies de insectos palo.

Viene consistiendo en que quien sabe de isótopos de uranio no sabe pillarle el punto al arroz y en que el experto en cría de chinchillas no tiene ni idea de cómo rematar el punto entrecruzado de crochet.

Especialización frente a doble utilidad

También en que el funcionario de la ventanilla A no sabe nada de lo que hace su compañero de la ventanilla B y viceversa, y tú tienes que volver mañana.

Eso provoca que por ejemplo los especialistas en ponerse tupés naranjas no sean buenos presidentes y que Messi haga un pésimo pivot de baloncesto, porque no son capaces de hacer bien dos cosas y menos a la vez.

Muebles y complementos con doble utilidad, acierto doble

Mesa secreter de escritorio

Y diréis… no es tan difícil: yo conduzco y mando whatsapps a la vez. Bueno, vale, lo pillamos. Pero eso es la excepción que confirma la regla.

Al margen de eso, sería estupendo poder disfrutar de cosas con doble utilidad. Tendríamos por ejemplo maridos que recogen la cocina, políticos capaces de pensar y móviles con cámara de fotos (ah, vaya, esto ya lo han inventado).

Puff estampado polipiel

Por eso hoy os queremos presentar varios ejemplos de muebles auxiliares y complementos de decoración con doble utilidad, o capaces de hacer dos cosas a la vez, siguiendo el ejemplo de Paquirrín, a quien se ha visto mascar chicle y rascarse la oreja al mismo tiempo.

El perchero estantería

Perchero estantería

“Cari, necesitamos un perchero para la entrada.”

“No, cari. Lo que necesitamos es una estantería para la entrada.”

Si os parece una discusión irrelevante, simplemente esperar un poco a que vaya a más…

Para evitar divorcios intempestivos debidos a discusiones sobre mobiliario del recibidor, este perchero ha decidido tener una estantería, o esta estantería ha decidido tener un perchero incorporado y así contentar a todo el mundo.

De hecho, es el primer perchero estantería consejero matrimonial.

Qué fue primero, si el perchero o la estantería, no lo sabemos; eso se lo preguntáis a la gallina, que debe estar harta de que le pregunten lo del huevo, pero el caso es que la idea es tan original como práctica, al llenar tu entrada de diseño y utilidad.

Mezclar el almacenamiento y la ordenación de la casa con los asientos auxiliares puede parecer obvio cuando ves los preciosos ejemplos de puffs arcón de que disponemos hoy en día para decorar nuestras casas, pero la idea no era tan evidente.

Era como mezclar pasas con bacalao: cuando lo ves hecho le ves el sentido pero por separado nunca te lo habrías planteado.

Por eso al primero que se le ocurrió deberían reservarle un lugar en el cielo, justo al ladito del que inventó los días por asuntos propios.

Porque un puff arcón es un asiento, como una silla, un sillón o un sofá. Un asiento con todas las de la ley. Sirve para sentarse y por ese simple hecho ya merece un lugar en nuestras casas.

Pero es que además es un arcón, baúl o caja de ordenación que en lugar de estar condenado al trastero, ha sido devuelto a la vida útil gracias a que a alguien se le ocurrió convertirlo en asiento.

No ha habido mejor resurección desde lo de Lázaro.

El puff arcón

Puff arcón estampado
Puff arcón estampado

El biombo estantería

Biombo estantería

Como parece que las estanterías tienen vocación de pluriempleo, no solamente se mezclan con los percheros, sino que también han decidido hacer buenas migas (o algo más) con los biombos.

Si un biombo ha nacido para dividir ambientes a la vez que los une (valga la paradoja), tenían el inconveniente de que no servían para otra cosa, reduciendo su utilidad a estar, como los jueves, siempre en medio.

El acoplarle una estantería al biombo hace que además de decorar ambientando también sirvan de soporte a libros, jarrones y demás objetos, aumentando exponencialmente su utilidad y potencial decorativo.

Como si fuera un truco de mago de la tele o un mueble de película de espías, esta mesa de entrada con secreter ofrece un doble fondo insospechado que ni el ladrón más avezado sería capaz de intuir.

Cuenta con un compartimento secreto (huy, que se nos ha escapado) que queda al descubierto levantando la tapa, mediante una bisagra, como un pupitre de colegio. Muy útil para cuando quieres guardar ese millón de euros que todos tenemos en casa y se te ha perdido la combinación de la caja fuerte.

Con tamaño suficiente para guardar documentos, escrituras, los dibujos del niño y hasta los recordatorios de la primera comunión, te ofrece una utilidad más próxima a los muebles secreter y escritorio de otras épocas, cuando se fabricaban de otra manera menos utilitaria y más romántica.

La mesa secreter

Mesa de escritorio con tapa

Lo dicho: siempre que podáis, incorporar a vuestra decoración muebles auxiliares y complementos de decoración con doble utilidad.