¿Qué es una casa?

Es una pregunta fácil, si se la haces a un caracol.

Pero para los seres humanos, ¿qué es un hogar? ¿Una colección de objetos o una forma de vida? ¿Una serie de cosas de casa orientadas a la satisfacción de necesidades vitales o un ecosistema en el cual vivimos y disfrutamos?

Decorar es como un cuadro impresionista: cada pincelada no siginifica apenas nada, pero cuando las ves todas juntas te salen los lirios de Van Gogh.

Y es que vivimos rodeados de incógnitas.

Por ejemplo: ¿es mejor julio o agosto para las vacaciones? ¿Cómo se le coge el punto al arroz con leche? ¿Cómo podemos decorar con estilo?

Hoy vamos a contestar sólo a la última pregunta. Y para ello hemos elaborado un pequeño diccionario para definir el complejo mundo de la decoración, de la D a la N.

La decoración de la D a la N

D

D de divertida. Si cuando ves tu decoración te invade la sensación de que has visto ornitorrincos más bonitos, es hora de darle un chute de diversión. Una buena decoración ha de darte al menos el 37,5% del CDR de diversión (cantidad diaria recomendada).

Pero también tenemos la D de directa, discreta, diferente, distinguida, dinamizadora y diversa, pero nunca de desastrosa, desordenada, desilusionante. Y sobre todo, nunca difícil. Deja lo difícil para enseñarle a un guiri a pronunciar batiburrillo.

E

E de espectacular, porque tu decoración ha de ser especial y electrizante, pero sin ser excesiva ni extenuante. E por ejemplo de estores, de estanterías, y de elementos elegantes y espontáneos.

Tampoco puede ser espantosa ni esclerótica; más bien ha de tener la capacidad de embellecer y engalanar, creando unas escenografías enervantes y energéticas.

C

En la casa, en la cocina o en el cuarto una decoración ha de ser cálida, carismática y colorista, pero nunca cansina o controvertida. Sin olvidarnos de cautivadora.

Y lo mismo en la cama, con las cortinas y con los cojines.

Porque las cosas de casa han de ser chulas y hay que escogerlas con cuidado y curiosidad para conseguir un efecto cosmético, conjuntado y chispeante. Y siempre con mucho cariño. Completamente.

O

Si tu decoración no provoca un ¡oh! va a acabar provocando un uuuh… por eso la palabra decoración no tiene letra u.

Una decoración debe ser óptima, operativa, incluso operística, pero nunca obsoleta ni opresora. Y que nunca, cuando integres un elemento nuevo, tengas que decir “¡oops!”.

Diseña tu casa como si estuviera tallada en obsidiana, como una obra de orfebrería pero sin obsesionarte.

R

La decoración ha de ser de radiante, resonante y relampagueante. O incluso risueña pero siempre reveladora de las raíces y raigambre de tu hogar.

R de renovada, tanto sea rústica como rabiosamente refinada.

Por eso te lo repetimos erre que erre: no renuncies a que tu decoración sea un regalo para los sentidos, un rechamante reclamo para el recreo.

A

A de agradable, acogedora y amigable. A de alfombras que te ponen el suelo absolutamente atractivo.

Y da igual que seas aristocráta o antisistema; para decorar admirablamente hace falta alegría para combinar los adornos y aderezos de manera que aunque a primera vista tu decoración parezca anárquica, en el fondo esté todo asombrosa y apreciablemente armonizado.

C

Como la C está repetida, aprovechamos para hablar de otras letras.

Como S de sexy. W de wow. Z de ¡zasca! T de tremenda. H de hogareña y F de fabulosa.

I

Toda decoración ha de ser inteligente, interesante e innovadora.

Porque sólo así se consiguen resultados impresionantes, tanto te guste el estilo industrial como el impresionista.

Si tu decoración cae en la inmovilidad, implórala, impúlsala y llévala a terrenos inauditos llenos de imaginación, inventiva e ingenio.

O

Como también la O está repetida, con su permiso metemos la M de maravillosa, la B de baño y de brillante, la K de ¡karamba!, la G de genial y la P de puffs o de paredes.

N

N de nueva y novedosa. Porque una decoración debe nacer en la naturalidad.

Para que te quede como nunca y que se salga de lo normal. Para que nunca tengas que decir No. Y para que encuentres la notoriedad sin encontar a su némesis, que sería la negación de la decoración.

Ya ves que decorar es tan sencillo como tener este diccionario a mano a la hora de integrar las cosas de casa. Y no te desesperes si no te sale a la primera: a nosotros tampoco. Mejor con paciencia y buen humor.