Materiales de alfombras: de qué hablamos cuando hablamos de alfombras de…

¿De qué hablamos cuando hablamos de alfombras de…?

Hace varios miles de años, antes incluso de que Matías Prats contara chistes en el telediario, alguien pensó que era buena idea poner la piel del búfalo recién cazado y devorado en la entrada de la cueva. Ese ilustre y desconocido antepasado nuestro acababa de inventar, sin saberlo, las alfombras.

Desde ese día la lista de materiales con los que se elaboran alfombras es más larga que las negociaciones para formar gobierno.

Hay alfombras de flores, tan bonitas como las que hacen en Ponteareas por el Corpus. Hay alfombras de nubes para cuando te mueres y vas al cielo, de clavos para los faquires de la India y de brasas ardientes en algunas fiestas ancestrales.

Alfombra vinílica

Pero sin llegar a esos tipos tan extremos que, no nos vamos a engañar, es muy complicado poner en casa, la variedad de materiales para las alfombras domésticas es tan grande que no está de más hacer una recapitulación de los materiales más habituales con los que se fabrican alfombras.

Materiales con los que se fabrican alfombras

Alfombras de algodón

Ya lo sabemos: el algodón no engaña, y en las alfombras, tampoco. El algodón, fibra natural donde las haya, es hoy en día universal, ubicuo y hasta ecuménico.

Admiten muchos tipos de trenzados y tintes, aunque tiene menos resistencia que la lana y se desgasta mucho antes. Pero son muy fáciles de limpiar, son ligeras y flexibles, y por encima de todo son trotonas, dinámicas y juveniles.

Se pueden hacer prácticamente de cualquier color. No se apolillan y se pueden lavar incluso en lavadora, aunque es posible que puedan encoger un poco.

Alfombra de algodón

En resumen:

alfombras cálidas, trotonas, económicas, coloridas y fáciles de mantener.

Alfombras de bambú

El bambú es madera y como tal consigue que se hagan con él alfombras muy acogedoras, cálidas y naturales: las alfombras de bambú.

Se suelen trabajar en láminas de unos 15 mm aunque también se realizan laminados finos sujetos con trenzado de hilo. Suelen confeccionarse sobre una base de fieltro con puntos de goma.

Alfombra natural de bambú

Las alfombras de bambú son alfombras muy eclécticas, para todo uso, con muchos colores y sobre todo prácticas. Incluso les puedes pasar una fregona húmeda para limpiarlas.

En resumen:

cálidas, económicas, trotonas y alegres. Buena relación calidad-precio.

Alfombras de lana

Son naturales, cálidas y acogedoras, aunque como puntos en contra tienen que son delicadas, que se pueden apolillar o apelmazar y que necesitan más cuidados que otro tipo de alfombras. Y además, que les gusta menos el agua que a un gremlin.

Alfombra de lana y viscosa

Con lana se tejen alfombras cálidas (cómo podría no ser así) y resistentes. Pueden ser muy densas, y se pueden trenzar tanto con pelo alto y mullido como apenas sin pelo, dependiendo del trenzado.

Aunque hoy nos parezca raro, en otros tiempos eran las más comunes, no porque fueran baratas, sino porque apenas se econtraban alfombras de otros tipos.

En resumen:

alfombras cálidas y resistentes pero caras y de mantenimiento delicado.

Alfombras de yute

El yute, como el papiro para los antiguos egipcios, parece lo que no es. Es una planta con aspecto de no haber roto un plato y sin embargo es imprescindible en muchas zonas del planeta para la fabricación de alfombras y otros elementos.

Es una fibra natural de aspecto crudo y tono natural, no tan áspera al tacto como puede parecer, y que además compensa esa relativa aspereza con su aspecto cálido y vivo.

Alfombra natural de yute

Con alfombras de yute se hacen alfombras rústicas llenas de encanto y en combinación con el algodón alfombras mixtas llenas de colorido y fantasía. Es de mantenimiento fácil, aunque no le gusta el agua.

En resumen:

alfombras cálidas, rústicas y naturales, relativamente económicas y algo delicadas de mantenimiento.

Alfombras de sisal

Las alfombras de sisal son alfombras naturales de color crudo y natural. Son fuertes y duraderas, más de lo que pueda parecer siempre que se cuiden bien. Son ideales para ambientes más bien rústicos y campestres que busquen naturalidad por encima de todo.

Dan sensación de calidez y bienestar, para crear ambientes auténticos. En contra tienen que no son precisamente baratas y que son más delicadas de mantener que las alfombras sintéticas por ejemplo de polipropileno, que las imitan casi a la perfección.

Alfombra de fibra natural

En resumen:

alfombras cálidas, naturales, resistentes pero de mantenimiento exigente.

Alfombras de cuero y piel

Tanto en sus versiones de piel elaborada y curtida (cuero) como de piel entera, las alfombras de piel son, por su propia naturaleza, las más naturales que existen, valga la redundancia. Dan alfombras muy finas, únicas por definición, ya que no puede haber dos iguales.

Tienen sus detractores, ya que a mucha gente no le gusta ver un animal puesto en el suelo, incluso aunque se haya sacrificado no por su piel, sino por el alimento, como el caso de las vacas. Pero a quienes les gustan les aportan una alfombra distinta, llamativa y original.

Alfombra de piel natural

En resumen:

alfombras caras, bastante exclusivas y desde luego, nada discretas.

Alfombras de vinilo y polipropileno

El polipropileno es un polímero del propileno (de ahí lo de poli-propileno, igual que Bond, James-Bond). Pero prescindiendo de las lecciones de física, te diremos que es un material plástico con unas capacidades asombrosas y una versatilidad mayor que una navaja suiza talla King Size. Solo le faltaría jugar bien al fútbol para ser tan perfecto como Iniesta.

Es un material no tóxico, hasta el punto que lo recomienda la OMS como plástico ideal para envasar alimentos. Es ligero, y resistente, reutilizable y por tanto ecológico, flexible y muy estable. Y tan versátil que con él se pueden hacer mil y una cosas, desde botellas, repuestos de automóvil, ropa, cajas, juguetes y… preciosas y resistentes alfombras.

Alfombra polipropileno

Las alfombras de polipropileno pueden ser de dos tipos principalmente:

1) lo que habitualmente conocemos como alfombras de vinilo, es decir, alfombras finas de trenzado fuerte y sólido y aspecto moderno y minimalista, pero

2) también se pueden confeccionar alfombras de hilo de polipropileno corto o largo, de aspectos y texturas convencionales e incluso clásicas.

Por ejemplo, hay alfombras de polipropileno que imitan al sisal de manera extraordinaria, con la diferencia que no necesita mantenimiento y que dura varias veces más. Y hay alfombras vinílicas que parecen suelos de baldosa, fregables incluso, gracias a las infinitas posibilidades de este material.

Alfombra de vinilo doble cenefa

En resumen:

alfombras cálidas, súper resistentes, económicas y lavables. Impermeables y versátiles como ninguna, son alfombras para todo uso y lugar.

Alfombras de chenilla

Del mismo modo que hay quien dice que el fútbol no es un deporte sino un estado de ánimo, la chenilla no es un material, sino una forma de tejido, o una textura determinada que se puede conseguir con distintos materiales.

Una prenda o alfombra de chenilla puede trenzarse con algodón, poliéster, rayón, acrílico, o incluso con mezclas de cualquier porcentaje entre esos materiales. La principal característica es su textura cardada, de tacto aterciopelado y suave, similar a la pana.

Alfombra de chenilla

En resumen:

alfombras con textura y relieve, acabados diversos, de gama media-alta y buen compromiso precio/duración.

Alfombras de viscosa

Que una alfombra sea de viscosa no significa que se te vaya a escurrir entre las manos como un bote de Blandi-blub, ni que le salgan babas como si fuera Alien el 8º pasajero. Por el contrario, las alfombras de viscosa son suaves, sedosas y más gustosas de tocar que la barriguita del perro de Scottex.

Porque a la viscosa se le llama también seda artificial, ya que no hay otra fibra que pueda imitar de manera tan brillante el tacto y apariencia de la seda natural, solo que sin gusanos.

La viscosa es una fibra vegetal similar al rayón, que se obtiene de la celulosa. No solo es suave, sino que también es ligera y flexible. Es transpirable y con el trenzado de viscosa se hacen alfombras sedosas, brillantes y por lo general lisas, sin pelo, aunque también se pueden encontrar gruesas y mullidas.

Tal vez no sea el material más barato, pero los resultados que se consiguen con las alfombras de viscosa merecen la pena, ya que se confeccionan alfombras de alta gama, originales y con mucho estilo.

En resumen:

alfombras de gama alta, brillantes, flexibles y de cuidados delicados.

Alfombras de otras fibras sintéticas

Alfombras sintéticas

Alfombras de poliéster

Es el hilo sintético más extendido, tanto en la confección de ropa como de cualquier otro producto textil, y por supuesto, también de alfombras. El poliéster es un tejido versátil, práctico y resistente que ha cimentado su éxito en su capacidad para ser una especie de alter ego del algodón.

Es como un actor secundario que acaba haciendo muchas veces los papeles principales, y de hecho hoy en día es más ubicuo que el aire que respiramos. Las alfombras de poliéster te garantizan buen trote y resistencia, aunque si quieres alfombras de alto standing posiblemente elegirás otro material.

Alfombras de poliamida

La poliamida es un polímero fibra sintética similar al nylon o al kevlar. Es resistente y versátil y, como dato curioso, muy resistente al fuego. Y con él también se hacen bonitas alfombras de poliamida.

Alfombra poliamida

Alfombras de microfibra

La microfibra está cada vez más extendida, gracias a su tacto mimoso que es especialmente indicado para ropa, toallas y, como no, alfombras. Es una fibra sintética muy fina que se elabora con cuatro quintas partes de poliéster y el quinto restante de poliamida.

Tiene la propiedad de ser muy absorbente y si a eso le unimos su tacto acogedor ya tenemos la explicación de por qué la microfibra tiene tanto éxito en toallas y alfombras de baño.

Alfombras de acrílico

El acrílico es otro material sintético que se da buena maña para imitar a la lana, sin el engorro de tener que esquilar a las ovejas.
Da tejidos suaves y de fácil mantenimiento, aunque hay que tener cuidado con el lavado porque encoge al lavar.

En resumen:

las alfombras sintéticas consiguen un buen compromiso entre la practicidad y la apariencia natural. Resistentes y buena relación calidad-precio.

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