Alfombras vinílicas vs alfombras de pelo: las 5 diferencias

Las alfombras vinílicas van ganando terreno en la decoración de los hogares, muchas veces en detrimento de las alfombras con pelo.

De hecho, les pasa como a saludarse con el codo o ver a tu pareja con mascarilla: cosas que han dejado de ser una rareza para convertirse en algo habitual.

Pero todavía hay gente que no las conoce bien y duda de cuáles son, en la práctica, las diferencias principales entre las alfombras vinílicas y las alfombras de pelo (o las alfombras más convencionales).

Por eso vamos a hacer una comparativa entre estos dos tipos de alfombras, que aunque parezcan muy distintos, en ocasiones (spoiler) no lo son tanto.

Primera diferencia: resistencia frente a delicadeza

Las alfombras de vinilo son como Broncano: llevan la resistencia en la sangre.

Es cuestión genética, no vayáis a creer. Porque su materia prima es un material con una enorme resistencia a la abrasión (a la vez que es extremadamente maleable) y la consecuencia no podía ser otra: las alfombras vinílicas duran más que un escuadrón de conejitos de Duracell puestos de RedBull hasta las cejas.

No solamente duran, sino que son capaces de afrontar trabajos duros, como aguantar sillas de despacho con ruedas, pisado intensivo y lo que les echen.

Alfombra shaggy
Alfombra vinílica trenzada

Por ejemplo, tu mascota se las verá y se las deseará para dañar, morder o estropear tu alfombra vinílica. Salvo que tu mascota sea un cocodrilo del Nilo o un hipopótamo del Okawango (en cuyo caso, más que alfombra necesitarás un Land Rover).

En estos bretes es donde las alfombras convencionales o con pelo largo las miran con envidia, ya que por lo general son mucho más delicadas y no han nacido para esos trotes.

Por tanto, si necesitas una alfombra que requiera de duración o resistencia por encima de la media, deberás tener en cuenta las alfombras de vinilo.

En caso contrario puedes seguir contando con las alfombras de pelo como alternativa.

La ventaja de estas últimas es que su carácter más delicado las puede hacer más acogedoras y versátiles según el uso que necesites darle.

Segunda diferencia: la facilidad de limpieza

La limpieza de las alfombras es una de las mayores preocupaciones a la hora de comprar una alfombra.

Porque, como egoístas que somos los seres humanos, queremos la alfombra más bonita y vistosa, pero estamos deseando no tener que limpiarla nunca.

Pero eso no es posible, y el dilema es: ¿cuánta preocupación y trabajo quiero que me dé mi alfombra?

Si en tu escala de preocupaciones a la hora de comprar una alfombra la limpieza fácil está más subida que el ego de Donald Trump, entonces también deberías tener las alfombras vinílicas presentes en tus oraciones.

Alfombra sintética beige
Alfombra vinílica lisa

En cambio, si crees que puedes sacrificar algo de trabajo en el mantenimiento de la alfombra a cambio de otras ventajas, entonces las alfombras de pelo vuelven a estar en la parrilla de salida.

Hay dos diferencias principales. En primer lugar, las alfombras vinílicas son lisas, de modo que el polvo no se acumula. Y donde no hay polvo acumulado es más fácil limpiar y se limitan o eliminan las molestias por alergias.

Y para limpiarlas, con aspirador, robot o escoba se va todo en un plis, pero todo, todo.

En segundo lugar, como son impermeables, si hace falta emplear un paño húmedo, esponja, o (dependiendo la alfombra) incluso la fregona, pues eso. Y listo para otra.

Tercera diferencia: la adaptación a exteriores

Ya lo sabemos: la abrumadora mayoría de las alfombras son de interior, y como a la abuela, les encanta estar en casa sin salir.

Si esto no es una prioridad, las alfombras vinílicas no suponen ninguna ventaja comparativa.

Alfombra vinílica
Alfombra vinílica de polipropileno

Pero en caso de que alguna vez te hayas planteado que no estaría mal poner una alfombra en la terraza, el porche, el jardín o la piscina, estas alfombras destacan por derecho propio.

Porque son las alfombras para exterior por excelencia, lo cual es consecuencia directa de la combinación de resistencia e impermeabilidad.

Cuarta diferencia: austeridad frente a exuberancia

Las alfombras de pelo, no solo las de pelo largo tipo shaggy, sino las de pelo en general, aunque sea corto, tienen una ventaja sobre las vinílicas.

Que las gamas, variedades y posibilidades abarcan un rango decorativo mucho mayor, tanto más cuanto más exuberantes, recargadas o de diseño las queramos.

Alfombra vinílica redonda

Aunque hasta esto está cambiando últimamente, porque las alfombras de tipo vinílico crecen en texturas, colores y diseños a pasos agigantados: ya hace tiempo que dejaron de ser frías alfombas para oficinas para convertirse en alternativas cálidas y acogedoras para el hogar.

Pero sí que tienen un cierto toque austero comparadas con las alfombras de hilo largo, aunque ya hace tiempo que son algo más que alfombras de tipo industrial.

Alfombra de pelo barroca

Aun así, si tu prioridad es crear un ambiente con alfombras de pelo largo, diseños de fantasía o trenzados intrincados, tanto de estilo clásico como moderno, las alfombras de pelo todavía llegan a sitios donde las alfombras vinílicas todavía no habitan.

Pero… (nuevo spoiler) sigue leyendo hasta el final, porque verás que hay tipos de estas alfombras casi indistinguibles de las alfombras de pelo convencionales).

Quinta diferencia: especialización para usos y lugares específicos

Las alfombras de tipo vinílico han creado una gama que cada vez toca más palos. De hecho, si fueran músicos serían multiinstrumentistas, y si fueran trabajadores serían pluriempleados.

Porque hay lugares y usos específicos en los que prácticamente el uso de alfombas vinílicas es obligado, y las alfombras de pelo tienen poco que hacer.

Alfombra vinílica estampada
Alfombra de polipropileno para cocina

En el uso doméstico, por ejemplo para la cocina, las alfombras vinílicas son imbatibles. Como las de diseño hidráulico, con su superficie plana y lavable y su decoración colorista, que no solo son una preciosidad, sino imbatibles en el aspecto práctico.

Igualmente lugares en los que haya humedad, como los cuartos de baño, recibirán a las alfombras vinílicas con los brazos abiertos.

Para estos usos, en alfombras de pelo, la alternativa son alfombras de algodón o microfibra mucho más delicadas y que hay que estar lavando con mucha frecuencia.

En lugares públicos como oficinas, despachos, vestíbulos, salas de espera y en general, lugares de mucho paso, no hay debate: las alfombras vinílicas son las reinas del lugar y no hay quien las tosa.

Tal vez por eso arrastran esa fama de alfombras poco adecuadas para la casa, aunque las nuevas generaciones de estas alfombras lo desmienten rotundamente.

Alfombra de vinilo para consulta

Lo mejor de los dos mundos: las alfombras de polipropileno, o cómo una alfombra vinílica hace de alfombra convencional

Ya decíamos antes que las alfombras de tejido vinílico avanzan que es una barbaridad, y precisamente por la maleabilidad de su materia prima cada vez se consiguen más texturas y maneras diferentes de trenzarlas y confeccionarlas.

Ahí es donde entran en juego las alfombras de polipropileno, una variante de las alfombras vinílicas que se trenzan con un hilo de vinilo muy fino que permite fabricar alfombras que a la vista son casi indistinguibles de las alfombras convencionales.

Alfombra polipropileno
Alfombra de chenilla blanca

Solo que son mucho más resistentes, duraderas y todo lo que hemos dicho sobre las ventajas de las alfombras vinílicas.

Por eso las alfombras de polipropileno están llamadas a ser unas de las alfombras más importantes y de más crecimiento de los próximos años: porque reúne en una sola pieza lo mejor de los dos mundos, la síntesis de virtudes de cada uno de los tipos.

Alfombra polipropileno estilo persa

Hay alfombras de polipropileno lisas y planas, pero también las hay de pelo largo. Las hay modernas y de diseño minimalista, pero también de estilo clásico y retro.

Así que si no sabes si decidirte por una alfombra vinílica o una de pelo convencional, las alfombras de polipropileno te abren una nueva perspectiva llena de posibilidades: es como elegir las dos al mismo tiempo.